El reino del norte, Israel, se olvidó de Dios y adoró ídolos.
Dios les envió muchos profetas que decían: «Volved a Dios, os quiere ayudar». Pero ellos no escucharon.
Un día llegó el ejército de Asiria, muy fuerte, y se llevó al pueblo lejos de su tierra.
Fue muy triste. Dios no quería eso; por eso había avisado tantas veces. Él siempre nos habla antes con amor.
«No endurezcáis vuestro corazón.»
Dios avisa muchas veces antes de dejar que vengan las consecuencias. Escuchar a tiempo evita mucho dolor.