También hay doce libros muy cortitos que se llaman «profetas menores». Son cortos, pero muy valiosos.
Jonás fue el que huyó y estuvo dentro de un gran pez. Oseas habló del amor de Dios. Miqueas dijo que Jesús nacería en Belén.
Habacuc preguntaba cosas difíciles a Dios y Dios le contestaba. Malaquías fue el último antes de que llegara Jesús.
Todos nos recuerdan: sé justo, sé bueno y confía en Dios.
«Solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.»
Un mensaje no necesita ser largo para ser importante. Estos doce profetas nos enseñan que Dios quiere corazones justos y humildes, no solo ceremonias.