Después de ser crucificado, Jesús fue sepultado en una tumba nueva sellada con una piedra y custodiada por soldados. Al tercer día, muy de mañana, unas mujeres fueron con especias y hallaron la piedra removida y el sepulcro vacío. Dos ángeles les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado». Jesús se apareció a María Magdalena, a los discípulos de Emaús y a los once, mostrando sus manos y su costado. La resurrección confirma que su sacrificio fue aceptado y que la muerte fue vencida.
«No está aquí, sino que ha resucitado.»
La resurrección es el centro de nuestra fe: Jesús venció la muerte y nos da vida nueva y esperanza.