Ester era una niña judía huérfana que vivía con su primo Mardoqueo en Persia.
Un día el rey la eligió como reina. ¡Ester era ahora la reina!
Un hombre malo llamado Amán quería hacer daño a todos los judíos. Mardoqueo le dijo a Ester: «Quizá llegaste a ser reina para esto».
Ester oró y ayunó tres días, habló con el rey y salvó a su pueblo. ¡Fue muy valiente!
«¿Quién sabe si para esta hora has llegado al reino?»
Dios trabaja aunque no se le nombre. Ester descubrió que su posición no era un premio, sino una misión: estar en el lugar correcto para ayudar a otros.