Cuando Moisés murió, Dios eligió a Josué para guiar al pueblo.
Dios le dijo: «Esfuérzate y sé valiente, yo estaré contigo».
Llegaron al río Jordán. Los sacerdotes metieron los pies en el agua y el río se abrió: ¡todos pasaron por lo seco!
Luego dieron vueltas a la ciudad de Jericó durante siete días. Al séptimo tocaron las trompetas, gritaron y las murallas se cayeron.
«Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente.»
Dios prepara relevos: cuando un siervo termina, Él ya tiene a otro listo. La valentía no es no tener miedo, es obedecer confiando en la presencia de Dios.