Jesús subió a un monte y mucha gente se sentó a escucharle.
Les dijo: «Sed felices los que ayudan, los que perdonan y los que hacen las paces».
Enseñó a orar diciendo «Padre nuestro». Y dijo que no hay que preocuparse tanto, porque Dios cuida hasta de los pajaritos.
Quien hace caso a Jesús es como quien construye su casa sobre la roca: no se cae.
«Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia.»
Jesús no solo enseñó cosas bonitas: enseñó una forma de vivir. Escucharle está bien; hacerle caso es construir sobre la roca.