Antes, cada tribu de Israel iba por su lado, como equipos separados.
Un día atacaron a la ciudad de Jabes y pidieron ayuda. Saúl reunió a todas las tribus y fueron juntos a defenderla.
Ganaron la batalla y todos se alegraron mucho.
Entonces hicieron una gran fiesta en Gilgal y dijeron: «Ahora somos un solo pueblo». Samuel les recordó: «Servid a Dios de todo corazón».
«He aquí cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía.»
La unidad se construye cuando dejamos de mirar solo lo nuestro. Israel fue fuerte cuando las tribus se ayudaron; nosotros también somos más fuertes juntos.