Dios le dijo a Moisés que hiciera una carpa muy bonita y especial llamada Tabernáculo.
Toda la gente regaló sus cosas más hermosas: oro, telas de colores y maderas finas.
Dentro de la carpa pusieron un cofre brillante con la presencia de Dios.
De día, una nube grande los protegía del sol y de noche una columna de fuego los iluminaba. ¡Dios estaba con ellos en el desierto!
«Y harán un santuario para mí, y habitaré entre ellos.»
A Dios le encanta estar cerca de nosotros. El Tabernáculo nos enseña que Dios es puro y santo, pero también amoroso, y que siempre busca una forma de caminar a nuestro lado todos los días.