Daniel y sus amigos eran jóvenes de Jerusalén y los llevaron a Babilonia, muy lejos de casa.
En el palacio les daban comida del rey, pero Daniel dijo: «Yo quiero obedecer a Dios; solo comeré verduras y agua».
Hicieron una prueba de diez días. ¡Al final Daniel y sus amigos se veían más sanos y fuertes que los demás!
Dios les dio sabiduría y llegaron a ser los mejores del reino.
«Daniel propuso en su corazón no contaminarse.»
Las decisiones se toman antes de la tentación, en el corazón. Daniel era joven, extranjero y sin poder, pero eligió agradar a Dios y Él lo honró.