Dios le dijo a Abram: «Sal de tu casa y ve a la tierra que te mostraré». Abram hizo las maletas y se fue con Sarai, su esposa. Dios le prometió: «Tendrás una familia tan grande como las estrellas del cielo». Dios les cambió el nombre a Abraham y Sara. En este tiempo ya eran muy mayores, pero Dios les dio un bebé llamado Isaac. ¡Y se rieron de alegría!
«Mira ahora los cielos y cuenta las estrellas... así será tu descendencia.»
La fe es confiar en Dios incluso cuando no vemos el camino completo. Dios cumple sus promesas a su tiempo, no al nuestro.