Salomón, el hijo de David, fue rey siendo muy joven.
Una noche Dios le dijo en un sueño: «Pídeme lo que quieras». Salomón contestó: «Dame sabiduría para gobernar bien».
A Dios le gustó tanto que le dio sabiduría, y también riquezas y honra.
Salomón resolvía problemas difíciles y construyó un templo precioso para Dios, con oro y madera de cedro.
«El principio de la sabiduría es el temor de Jehová.»
Lo que pedimos dice quiénes somos. Salomón pidió un corazón entendido para servir bien, y Dios se agradó. La sabiduría es más valiosa que el dinero.