Noé amaba a Dios. Dios le dijo: «Construye un barco muy grande». Noé lo hizo, aunque todos se reían. Entraron su familia y los animales de dos en dos: elefantes, jirafas, conejos... Llovió muchísimos días y el arca flotó. Cuando paró la lluvia, Dios puso un arcoíris en el cielo y prometió no volver a destruir la tierra con el agua.
«Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto.»
Obedecer a Dios a veces parece raro para los demás, pero siempre trae bendición. El arcoíris nos recuerda que Dios cumple sus promesas ya que es una señal de pacto entre él y la humanidad.