Moisés cuidaba ovejas en el desierto.
Un día vio algo rarísimo: una planta ardía con fuego, ¡pero no se quemaba! Se acercó y Dios le habló desde el fuego: «Quítate las sandalias, este lugar es santo».
Dios le dijo: «He visto que mi pueblo sufre. Ve y sácalos de Egipto».
Moisés tuvo miedo y dijo: «No sé hablar bien». Dios le contestó: «Yo estaré contigo». Y Moisés fue con su hermano Aarón.
«Ciertamente yo estaré contigo.»
Dios llama a personas normales y les da lo que necesitan para obedecer. Moisés puso muchas excusas, pero Dios respondió: «Yo estaré contigo». Esa promesa también es para nosotros.