Dios eligió a Aarón, el hermano de Moisés, para ser sacerdote y ayudar al pueblo a acercarse a Dios.
Le hicieron ropas preciosas: un manto azul, campanitas y un pectoral con doce piedras de colores, una por cada tribu.
Algunos se enfadaron y decían: «¿Por qué Aarón?». Entonces Dios dijo: «Poned doce varas en la tienda».
Al día siguiente, ¡solo la vara de Aarón tenía flores y almendras! Así todos supieron a quién había elegido Dios.
«Vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio.»
Servir a Dios es un privilegio que Él concede, no algo que se toma por la fuerza. La vara seca que floreció nos recuerda que Dios da vida a lo que Él escoge.