Los fariseos criticaban a Jesús por comer con publicanos y pecadores. Él respondió con una parábola: ¿qué hombre, teniendo cien ovejas y perdiendo una, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la perdida hasta encontrarla? Al hallarla la pone sobre sus hombros gozoso, y al llegar a casa reúne a amigos y vecinos para celebrar. Jesús concluyó que así hay más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento.
«Hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.»
Dios te busca personalmente. Para Él nadie es un número: eres importante y único.