Tras la muerte de Moisés, Dios llamó a Josué a guiar al pueblo hacia la tierra prometida y le dijo varias veces: «Esfuérzate y sé valiente». Ellos estaban por conquistar la tierra prometida. La primera ciudad era Jericó, cerrada y fortificada. Tenía unas murallas altísimas. El plan de Dios no fue militar: durante seis días el pueblo rodearía la ciudad en silencio, con los sacerdotes tocando trompetas y llevando el arca. El séptimo día darían siete vueltas y todos gritarían. Así lo hicieron, y las murallas cayeron. Rahab y su familia, que había escondido a los espías dentro de los muros de la ciudad y luego los ayudó a salir de ella, fueron salvadas. Rahab es mencionada en la genealogía del rey David, por lo tanto también es parte de la genealogía de Jesús.
«Esfuérzate y sé valiente... Jehová tu Dios estará contigo.»
La valentía no es no tener miedo, es obedecer a Dios aunque el plan parezca extraño.