Zaqueo era muy bajito y quería ver a Jesús, pero la gente le tapaba.
¡Entonces se subió a un árbol!
Jesús se paró debajo y le dijo: «Zaqueo, baja deprisa, hoy voy a tu casa».
Zaqueo se puso feliz y decidió devolver todo el dinero que había cogido mal.
«El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.»
Jesús se fija en quien todos ignoran. Cuando alguien se encuentra con Él de verdad, su vida cambia por dentro y por fuera.