Cuando Salomón murió, su hijo Roboam iba a ser el nuevo rey.
El pueblo le pidió: «Trátanos mejor, trabajamos mucho».
Los ancianos le aconsejaron ser amable, pero sus amigos jóvenes le dijeron que fuera duro. Roboam les habló muy mal.
Entonces diez tribus se fueron con Jeroboam y formaron el reino del Norte, llamado Israel. Solo dos se quedaron: el reino del Sur, Judá.
«El consejo de Jehová permanecerá.»
Las palabras duras rompen; las palabras amables unen. Roboam despreció el buen consejo y perdió diez tribus. Escuchar bien es parte de gobernar bien.