María y José viajaron a Belén. No había sitio en la posada, así que Jesús nació en un establo y durmió en un pesebre, con animalitos cerca. Unos pastores cuidaban ovejas de noche cuando aparecieron ángeles cantando: «¡Ha nacido el Salvador!». Los pastores corrieron a verlo. Una estrella brillante guió a unos sabios que trajeron regalos.
«Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador.»
Dios cumplió su promesa más grande: vino a vivir con nosotros. Y lo anunció primero a gente sencilla.