Había una boda en un pueblo llamado Caná. ¡Todos estaban muy contentos!
Pero se acabó la bebida y los novios iban a pasar mucha vergüenza.
María se lo dijo a Jesús. Él mandó llenar seis tinajas enormes de agua.
Cuando las probaron, ¡era vino riquísimo! Fue el primer milagro de Jesús.
«Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea.»
Jesús se interesa por las cosas cotidianas y por la alegría de la gente. Y lo mejor que Él da siempre llega después.