Durante el viaje por el desierto, Dios le dio instrucciones detalladas a Moisés para construir el Arca de la Alianza utilizando madera de acacia recubierta totalmente de oro puro.
Encima del Arca estaba el Propiciatorio, decorado con dos querubines con sus alas extendidas. Dentro de ella guardaron las tablas de piedra con los Diez Mandamientos, una vasija con maná y la vara de Aarón.
El Arca representaba la presencia sagrada, el poder y el pacto de Dios con Israel.
Años más tarde, guiados por Josué, los sacerdotes llevaron el Arca al frente del pueblo para cruzar milagrosamente el río Jordán en tierra seca, y también rodearon con ella las murallas de Jericó antes de que estas cayeran.
«El Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.»
El Arca nos enseña que Dios desea estar cerca de sus hijos para guiarlos y protegerlos. Aunque hoy no tenemos un cofre de oro, la presencia de Dios vive en nuestro corazón cuando le obedecemos y confiamos en Él.