Débora era jueza y profetisa. Se sentaba debajo de una palmera y la gente venía a que la ayudara a resolver sus problemas.
El ejército de Sísara tenía novecientos carros de hierro y el pueblo tenía miedo.
Débora llamó a Barac y le dijo: «Dios te manda ir a pelear; yo iré contigo».
Dios envió una gran lluvia, los carros se atascaron en el barro y el pueblo ganó. Después Débora cantó un cántico dando gracias a Dios.
«¿No te lo ha mandado Jehová Dios de Israel?»
Dios llama tanto a hombres como a mujeres para servirle. Débora escuchaba a Dios, decía la verdad y animaba a otros a obedecer. La sabiduría vale más que la fuerza.