David era el más pequeño de ocho hermanos y cuidaba las ovejas de su padre.
En el campo tocaba el arpa y cantaba canciones a Dios.
Cuando venía un león o un oso a robar una oveja, David la defendía. ¡Era muy valiente!
Una de sus canciones dice: «El Señor es mi pastor, nada me faltará». David sabía que Dios lo cuidaba a él como él cuidaba a sus ovejas.
«Jehová es mi pastor; nada me faltará.»
Lo que hacemos cuando nadie nos ve nos prepara para lo que vendrá. David fue fiel con las ovejas antes de ser fiel con un reino.