Adán y Eva tuvieron dos hijos: Caín y Abel. Caín trabajaba en el campo sembrando plantas y Abel era un pastor que cuidaba a las ovejas.
Un día, los dos le llevaron un regalo a Dios. Dios se puso muy feliz con el regalo de Abel porque lo dio con amor.
Caín se puso celoso y muy enojado. Dios le dijo a Caín que hiciera lo bueno, pero él no escuchó y trató mal a su hermano.
Dios quiere que amemos a nuestra familia y no tengamos celos.
«Amaos los unos a los otros con amor fraternal.»
Dios quiere que amemos a nuestros hermanos y amigos, evitando los celos y la envidia. Cuando sentimos enojo, debemos pedirle ayuda a Dios para hacer lo correcto y cuidar a los demás.