Jairo tenía una hija de doce años que estaba muy enferma.
Corrió a buscar a Jesús: «¡Ven, por favor!». Jesús fue con él.
Por el camino llegó una noticia triste: la niña había muerto. Jesús le dijo: «No tengas miedo, solo cree».
Jesús entró, tomó su manita y dijo: «Niña, levántate». ¡Y la niña se levantó! Después dijo: «Dadle de comer».
«No temas, cree solamente.»
Cuando parece que ya no hay nada que hacer, Jesús todavía puede. Su tiempo no es el nuestro, pero nunca llega tarde.