David era un niño pastor que cuidaba ovejas y cantaba a Dios. Un gigante llamado Goliat asustaba a todos. David dijo: «Yo iré, Dios me ayuda». Tomó cinco piedras lisas y su honda. Lanzó una piedra y el gigante cayó. ¡Todos dieron gracias a Dios!
«La batalla es de Jehová.»
Dios no mira el tamaño ni la edad, mira el corazón. Con Dios, los problemas grandes se vuelven pequeños.