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El engaño de Jacob

Génesis 27

Isaac ya era muy viejo y casi no veía. Quiso bendecir a Esaú, su hijo mayor, y le pidió un guiso de caza. Rebeca lo escuchó y ayudó a Jacob a disfrazarse: le puso la ropa de Esaú y pieles de cabrito en los brazos para parecer peludo. Jacob entró y dijo: «Papá, soy Esaú». Isaac lo tocó, se confundió y lo bendijo. Cuando llegó Esaú de verdad, todos lloraron. Esaú se enfadó mucho y Jacob tuvo que irse lejos de casa.

Versículo para memorizar

«No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.»

Gálatas 6:7

¿Qué nos enseña?

La mentira parece un atajo, pero siempre trae problemas. Jacob consiguió la bendición engañando y perdió su casa durante veinte años. Dios cumple sus promesas sin necesidad de nuestras trampas.

Preguntas para conversar

  1. ¿Por qué Isaac no reconoció a Jacob?
  2. ¿Qué se puso Jacob en los brazos?
  3. ¿Qué pasa cuando decimos mentiras?
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Dibujo para colorear

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Dibujo para colorear: El engaño de Jacob